Las caras exteriores de los cubitos tienen etiquetas de 6 colores diferentes, uno por cada una de las 6 caras del cubo principal. Mientras rota las partes, las etiquetas se mezclan y las caras del cubo principal adquieren colores variados. Tiene el aspecto de un sencillo rompecabezas, pero mientras más piezas mueve fuera de su posición original, comenzará a sentirse como un niño pequeño que ha dejado ir un globo de helio solamente para verlo alejarse aún más, fuera de su alcance.
Los matemáticos han calculado que un cubo de 3x3x3 se puede mezclar de 43.252.003.274.489.856.000 formas diferentes, aunque conjeturan que todas las posiciones se pueden resolver en 20 movimientos o menos. El método que puede realizar esto (todavía no se ha descubierto) se conoce como el algoritmo de Dios. Los métodos prácticos pueden necesitar más de 100 movimientos. Como hay 12 posibilidades de movimientos para cada cara en cada paso, las posibilidades de resolver el cubo mediante prueba y error son muy remotas. Algunos cubos poseen imágenes divididas en 9 pedazos en cada cara, lo cual lo hace más complejo aún, debido a que hay que conseguir que las etiquetas estén orientadas correctamente, al igual que sus posiciones.